Día 3: Los Problemas Crecen

Día 3: Los Problemas Crecen

Nuevo día pero la misma ilusión por seguir en el proyecto de Todos Queríamos Matar Al Presidente. En principio se presentaba como un día fácil, no eran muchas las escenas que había que rodar, pero sin saber los líos que nos iba a deparar esta nueva jornada.

Con ganas de viajar nos fuimos a la nueva localización, el Hotel La Carreta, en Chiva, al lado del Circuito Ricardo Tormo de Cheste, donde nos permitirían grabar en la zona de la piscina y en una habitación. No parecía muy difícil, iba a ser un día corto de rodaje y el hotel amablemente nos dejaba sus instalaciones.

Al llegar nos encontramos con el primer problema grave del rodaje hasta el momento, la piscina del hotel estaba sin agua y la estaban reparando en ese momento, el día anterior había habido una fuga y la habían tenido que vaciar. Manos a la cabeza y alguna maldición se escapó por ahí.

¿Qué íbamos a hacer? La mayor parte del plan de rodaje del día era en los alrededores de la piscina. Las escenas en la habitación del hotel podrían grabarse sin problemas pero la conversación de la piscina es importante para el desenlace, no podía pasarse por alto y no se podía eliminar del plan de rodaje.

Es en estos momentos en los que se demuestra que un equipo técnico es profesional. Sin cundir el pánico, pero con los nervios propios de encontrarse un inconveniente del género en un rodaje, las cabezas pensantes del equipo comenzaron a buscar una solución. En un principio se pensó en trasladar la acción a la cafetería del hotel, que una vez más volvió a demostrar su generosidad, y a pesar de estar abierta al público, nos dejaron un trozo para que pudiésemos grabar allí.

El cambio de escenario tenía que venir acompañado de cambios en el guion, lógicamente, no se tiene la misma actitud en una tumbona en la piscina que desayunando en una cafetería Había que repensar en qué posición estaban los personajes, como empezaban la conversación, como actuarían o los cambios en el vestuario, dónde colocar los focos y la cámara.

Al mismo tiempo que preparaba el equipo en la cafetería, en la habitación se preparaba a los actores, hoy grabábamos con Ana Caldas y Jaime Reynolds, los protagonistas, y con Lucía Tortosa, ya conocida por todos nosotros gracias a Sin Vida Propia, y con Jaime Vicedo.

A partir de hoy tendríamos novedades en el equipo técnico, durante esta semana a Vanesa le iban a ayudar con la peluquería y el maquillaje alumnos de B&S Formación, un centro de Formación Profesional de Imagen Personal de Valencia, para que practicasen en un rodaje real. Los estudiantes que nos acompañaron este día fueron Sara Navalón y David Gorris, que hicieron un gran trabajo.

Mientras tanto, en la cafetería se llegó a la conclusión de que con el cambio de escenario se perdían detalles importantes de la escena y que sería mejor buscar piscinas alternativas en las que se pudiese rodar otro día. No era un trabajo fácil, en febrero hay muchas piscinas que se ha vaciado o que están sucias. En ese momento, Miguel y Ainoa, el productor y su ayudante, se pusieron manos a la obra para buscar una nueva localización.

Con esta nueva decisión quedaban solo por rodar las escenas de la habitación. A pesar del retraso en el comienzo del rodaje por la complicación de la piscina, en cuanto se decidió se pudo empezar a grabar rápido porque la habitación se había ido preparando también mientras se resolvía qué hacer en la cafetería.

Y se repitieron las palabras de los días anteriores:

“¡SILENCIO, GRABANDO!”

“CORTAMOS”

Ya está, la primera escena del día la teníamos grabada.

A pesar de ser pocas las escenas que había que rodar hubo momentos en los que había que parar la grabación, nuestro enemigo del día anterior, el viento, había vuelto a aparecer, lo que fastidiaba completamente el sonido.

Como nota honorífica hay que comentar el aguante de Jaime y Ana, vestidos como si estuviesen en pleno resort caribeño mientras teníamos una ola de frío en Valencia.

Y así, después de los problemas piscineros y metereológicos, terminamos una jornada más corta de lo previsto, accidentada pero intensa, en la que tuvimos nuevos miembros en el equipo y en la que, a pesar de todo, hay que agradecer enormemente al Hotel La Carreta por los espacios y la ayuda durante el día, que a pesar de invadirles medio hotel, no se quejaron.

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