Día 5: El rodaje más viajero

Quinto día, el ecuador del rodaje. Estábamos justo en la mitad de estos 9 intensos días de grabación. Hoy nos tocaba una jornada larga, muy larga, y algo viajera.

Larga porque teníamos que empezar muy temprano porque en la primera localización había que rodas varias escenas y teníamos tiempo limitado, además, la última escena en el planning era un picnic nocturno, por lo que teníamos que esperar a que se hiciese de noche.

Y viajera porque entre la primera y la segunda localización había más de 30 kilómetros de distancia.

De buena mañana nos dirigimos todo el equipo a una casa en Rocafort (Valencia), para grabar las escenas de lo que iba a ser la mansión presidencial.

Volvía a ser un día de reencuentros, hoy se rodaba con María Albiñana, Jordi Marquina e Irene Olmos, protagonistas de Sin Vida Propia, proyecto en el que también había participado buena parte del equipo técnico, que con el tiempo habían pasado de una relación de compañeros a amigos. Es por eso que durante esa mañana parecía que había un ambiente muy familiar.

Mientras el equipo preparaba todo el set, María, Irene y Jordi pasaban por manos de Ana y Netele, el equipo de vestuario, y de Vanesa, la encargada de maquillaje y peluquería. Este día ayudaron a Vanesa Cristina Cuñat y Paula Lliso, estudiantes de B&S Formación, que como hemos contado en Diarios anteriores, cada día nos acompañarían dos estudiantes de ese centro de formación de Imagen Personal para que hiciesen prácticas en un verdadero rodaje.

Una vez estuvieron listos hicieron un último repaso de guion con nuestra directora Ana Ramón Rubio, y cuando estuvo todo preparado Virginia, ayudante de dirección, volvía a repetir, por quinto día consecutivo, las palabras con las que empezaba la liturgia:

“¡SILENCIO, GRABANDO!”

“CORTAMOS”

Y con esto la primera toma del día grabada.

No se podía evitar que en el ambiente hubiese un cierto aire a 2013, el año en que se rodó Sin Vida Propia, aunque esta vez con personajes totalmente opuestos, María como Margarita, la fría y distante esposa del presidente, y Jordi e Irene como inspectores de policía.

Mientras se grababan estas tomas llegó Olivia Catalá Collado, la actriz que interpretaba a la hija del presidente, que pasó por el mismo proceso de vestuario, peluquería y maquillaje por el que habían pasado el trío de actores anterior.

Una vez terminados todos los planos de la escena de la mujer del presidente con los inspectores de policía pasamos a rodar las escenas de Olivia y María.

Estas escenas, a pesar de ser todas en la misma casa, eran en 3 habitaciones distintas, por lo que después de conseguir todos los planes de cada escena había que desmontar y volver a preparar un nuevo set de rodaje, con sus correspondientes nuevas pruebas de sonido, cámara e iluminación. Y con cambio de vestuario por el medio incluido.

Para una de las escenas se necesitaba de un movimiento de cámara que exigía tener carriles, para hacer un travelling. El carril y el baseplate para colocar la cámara lo conseguimos gracias a nuestros amigos de HD Rent.

A pesar de tener que rodar varios planos, el trabajo de la mañana fue muy rápido gracias a la implicación del equipo y a la profesionalidad de María y Olivia.

Una vez terminadas las escenas en nuestra Moncloa particular nos pusimos rumbo a la nueva localización, el jardín de una casa en Picassent, a 20 kilómetros de Valencia, pero en la dirección opuesta de donde estábamos.

Allí nos esperaban Ana Caldas y Jaime Reynolds, la pareja protagonista de Todos Queríamos Matar Al Presidente, y los actores con los que había que rodar la última escena del día.

Mientras se vestía, peinaba y maquillaba a Ana y Jaime, Cristina, directora de Arte, preparaba un picnic romántico en el jardín.

Cuando empezó a anochecer, Carlos y Celia, el equipo de Fotografía, empezaron a probar los focos para conseguir una buena iluminación.

Una vez estuvo todo listo comenzamos a grabar. Esa noche hacía mucho viento por lo que Ximo y José, el equipo de Sonido, tuvieron que hacer un gran trabajo para que el dialogo se oyese a la perfección y sin ruidos externos que contaminasen la grabación.

Un día más, hay que destacar que Ana y Jaime soportaron, vestidos como si fuese verano, el frío de una noche de invierno en el monte.

Y con esta escena terminamos la quinta jornada. Algo cansados al ser el día de rodaje más largo, pero por otra parte contentos porque ya llevábamos más grabado que lo que nos quedaba por grabar, y Todos Queríamos Matar Al Presidente ya empezaba a tomar verdadera forma.

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